La absurda campaña en contra del vapeo

Ha habido una explosión de noticias escritas desde el pánico, reclamos en competencia y miedo infundado relacionado con el «vapeo», el uso de dispositivos electrónicos que producen un vapor que, inhalado, generalmente contiene nicotina y que ha surgido como una alternativa común al tabaquismo.

Como suele ser el caso, la controversia en torno al vapeo consiste en un “nido de ratas” con asuntos que no necesariamente están enredados. El problema normalmente incluye: la decisión de la administración de Trump de prohibir ciertos cartuchos de sabores que en teoría atraen a usuarios menores de edad; una red de narcotraficantes con sede en Wisconsin descubrió la producción ilegal de cartuchos de vapeo que contienen THC, la principal sustancia psicoactiva en la marihuana; una ola de hospitalizaciones y media docena de muertes en todo el país relacionadas con el vapeo, la gran mayoría involucraron el uso ilegal de dispositivos de vapeo. Un último problema, constantemente subestimado en medio del estrépito, es que el vapeo en realidad proporciona una alternativa beneficiosa a los cigarrillos y otros productos de combustión de tabaco.

Estos problemas se abordan mejor uno a la vez en vez de agruparlos en una sola respuesta a la histeria colectiva actual sobre el vapeo.

La administración de Trump está herrada al prohibir algunos sabores de los vaporizadores como una forma de prevenir que los niños se inicien en este hábito. El caso paralelo más obvio es el tabaco saborizado; a pesar de el gran pánico nacional sobre los “bidis”, cigarrillos armados a mano con sabores, hace una década, los fumadores estadounidenses, incluyendo a los fumadores menores de edad, usaban cigarrillos y otros productos de tabaco convencional de una manera abrumadora; un estudio de 2006 encontró que menos del 3 % de los estudiantes de bachillerato en Estados Unidos fumaban bidis y solo un poco más del 1% de personas entre los 18 y 24 lo hicieron. El consumo general de cigarrillos entre los jóvenes se ha derrumbado desde mediados de la década de 1990, según el Departamento de Salud y Servicios Humanos, que encontró tasas diarias de consumo de cigarrillos del 3,6 % para los estudiantes de último año de secundaria y la mitad o menos para los más jóvenes. En 1996, uno de cada diez estudiantes de octavo grado informó fumar cigarrillos diariamente; hoy, ese número es inferior al 1 por ciento.

Los Estados y el gobierno federal son perfectamente capaces de regular la venta de productos de vapeo a los consumidores menores de edad en exactamente la misma forma en la que la policía regula la venta de tabaco y alcohol. (Los cigarrillos electrónicos son un nombre inapropiado para productos como los vendidos por Juul, que, esto es importante recordar, no contienen tabaco). Cierre tiendas de vapeo que representan peligro, retire licencias comerciales y ponga a un par de gerentes de cadenas de tiendas en la cárcel, si es necesario. No hay una buena razón para prohibir productos que sean perfectamente apropiados para adultos simplemente porque algunos minoristas los manejan mal. Castigue al culpable: deje a todos los demás en paz.

Lo mismo ocurre con las investigaciones y el enjuiciamiento de las personas que fabrican y venden productos de vapeo en el mercado negro. Si se trata de una amenaza importante para la salud pública, la policía y los fiscales tienen trabajo que hacer: prohibir o restringir la venta legal de productos sancionados no es una respuesta adecuada a la venta ilegal de productos ilegales. No sacamos a Advil de los estantes porque la cocaína existe y se vende.
Vale la pena hacer énfasis que el episodio actual parece estar relacionado casi exclusivamente con el uso ilegal de cartuchos con THC. Si fuera utilizado para lo que fue creado, el vapeo es un salvavidas.

En el Reino Unido, las autoridades médicas les recomiendan a los fumadores que se cambien al vapeo, porque prácticamente toda la evidencia científica que está disponible sugiere que los vaporizadores son mucho menos riesgosos que el cigarrillo tradicional. El consumo de nicotina si trae consecuencias para la salud, consecuencias que pueden ser comparables a las asociadas con la cafeína. Lo que hace que fumar sea tan malo para su salud no es la nicotina, son todas las otras cosas en el humo del tabaco, lo que se produce por la combustión. La solución de nicotina que se usa en los productos de Juul y otros similares es a base de agua y no requiere combustión en absoluto: el vapor es vapor con nicotina. El Royal College of Physicians descubrió que el vapeo proporciona una mejora del 95 por ciento frente al uso de cigarrillos tradicionales, en cualquier otro problema importante de salud pública este sería un motivo de celebración. Pero vapear se parece demasiado a fumar para nuestros entrometidos profesionales.

(¿“Por qué no hacemos las cosas como las hacen en Inglaterra?” los progresistas siempre están diciendo que cuando se trata del cuidado de la salud – y aquí hay un chance).

Un par de conclusiones: una es que, como una cuestión de compensaciones, el vapeo es un claro ganador sobre fumar. Otra es que no todas las políticas nacionales deben organizarse en torno a niños irresponsables. Una tercera conclusión es que las personas disfrutan de muchas cosas que tienen consecuencias negativas para la salud: nicotina, alcohol, azúcar, sal, motocicletas, buceo, etc., y, en ausencia de un caso mucho más convincente que esto, cada quien debería ocuparse de sus propios asuntos.

Fuente: www.nationalreview.com

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